Quinientos años de la expedición de Hernández de Córdoba (descubrimiento de Yucatán)

18 febrero 2017

File:Expedición de Córdoba a Yucatán.svg

(1517 – 2017)

Francisco Hernández de Córdoba, nacido en Córdoba, España, ca. 1467 y fallecido en Sancti Spíritus, Cuba, 1517, fue un explorador y conquistador español que pasó a la historia por la expedición que dirigió entre febrero y mayo de 1517, durante la cual quedó registrada para el imperio español lo que ellos denominaron “el descubrimiento de la península de Yucatán”.

Vale aquí citar a nuestro querido amigo ya fallecido Michel Antochiw Kolpa, historiador y cartógrafo, quien en su ”Historia Cartográfica de la Península de Yucatán” señala y sustenta cartográficamente: “….Existe la posibilidad de que Yucatán haya sido visitado por lo menos dos veces antes de su “descubrimiento”, ambas por navegantes portugueses, la primera vez desde el norte, la segunda desde el sur…” Y decir también, que la propia enciclopedia “Yucatán en el tiempo”, en el artículo correspondiente a “Historiadores de Yucatán” señala: “…todavía persisten dudas sobra la fecha real y la identidad del autor del descubrimiento (de Yucatán), ya que el mapa más antiguo en que aparece Yucatán data de 1513, cuatro años antes del viaje de Hernández de Córdoba.

Más aún, en 1511 había naufragado un barco de la flota de Diego de Nicuesa, que regresaba a La Española y algunos de sus ocupantes consiguieron salvarse. En efecto, en el momento en que los soldados de Hernández avistaron y nombraron a El gran Cairo, en la costa yucateca, muy cerca de Cabo Catoche, dos de esos náufragos, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, vivían ya en la región del Mayab, hablaban la lengua maya de la zona, y el segundo incluso, gobernaba una comunidad indígena.

Ahora bien, nada de lo anterior quita mérito al “descubrimiento” (lo sigo entrecomillando) de Hernández de Córdoba, por cuanto que con relación a los portugueses, aunque se acepte que avistaron las tierras del Mayab, ellos no registraron historiográficamente el evento, ni allanaron el camino para el reclamo de nuevas tierras, como sí lo hicieron los europeos que siguieron los pasos de Hernández de Córdoba, hasta lograr la conquista territorial que marcó la historia. Y, con relación a los náufragos, pues eso fueron: náufragos que llegaron al Mayab por accidente, sin voluntad de hacerlo y su “descubrimiento” hubiera quedado en el olvido de no haber sido rescatado uno de ellos, Jerónimo de Aguilar, años después, en 1519, por el mismísimo Hernán Cortés.

Estamos conmemorando pues, sin entrar en los vericuetos de un viaje épico que merece relato en torrentes y no sólo las cuantas líneas que aquí escribimos a manera de recordatorio histórico de un hecho clave para el devenir de la región y de nuestras propias vidas, el quinto centenario (medio milenio) del “descubrimiento” de la península de Yucatán, hoy territorio de México y morada nuestra….

Culmino el relato conmemorativo, a reserva de volver a él con otro hilo conductor en fecha próxima, recordando también que esta expedición fue encargada a Hernández de Córdoba por Diego Velázquez, el entonces gobernador de Cuba, con el propósito ulterior, según Bernal Díaz del Castillo, de conseguir “indios” para que trabajaran en las propiedades de los españoles que ya vivían en la isla. Y remato, para la recolección de todos: la expedición costó la vida a Hernández de Córdoba quien falleció a los pocos días de regresar a Cuba, el mismo año de 1517, como consecuencia del propio viaje ya que fue herido con flecha por los “indios” mayas que había venido a buscar para esclavizarlos, en Potonchán (Champotón), en la escaramuza -que no batalla- denominada por los perdedores como “la mala pelea” y había sufrido durante su retorno, que se hizo con escala (por la sed) en la Florida, de tal manera que su salud quedó gravemente comprometida, sobreviniendo poco después, a su arribo a Cuba, el desenlace fatal. Irónico, sí, que el viaje que lo hizo inmortal ante la historia fue el mismo que le quitó la vida.
Rodolfo Menéndez.

Imagen superior tomada de Wikipedia, ella es trabajo original del wikipedista Jaontiveros. CC BY-SA 4.0,

Wikipedia

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Consumatum est. Adiós a la soberanía de México sobre sus energéticos.

15 diciembre 2013

Petróleo, hace 75 años

Hace 75 años se estableció la soberanía energética de México al promulgar el general Cárdenas, en la época presidente de la República, el decreto expropiatorio de los bienes de las 17 compañías extranjeras que operaban entonces en la nación, para convertirlos en propiedad de los mexicanos.

Durante el tiempo que ha transcurrido vivimos en este país al resguardo y bajo la protección de esa acción legal que transformó la naturaleza de la propiedad de los energéticos de que disponemos en nuestro subsuelo.

Mal que bien o bien que mal, gozar de esa soberanía permitió sostener en buena medida la economía nacional en todos estos años. Hasta hoy, solamente en materia presupuestal, más del 30 por ciento del egreso público, con toda su perversión,  proviene de las cuentas petroleras de la nación.

Desde hace 35 años las cosas comenzaron a marchar muy mal. Empezando por los delirios de un presidente que mal administró el recurso estratégico que entonces alcanzó un máximo valor histórico en el mercado internacional por causas ciertamente ajenas a México.

Siguieron a lo largo de estas décadas administraciones, unas más corruptas que otras, pero todas incapaces de conducir a buen destino la gestión de nuestro patrimonio energético. Todas ellas, sin excepción, marcadas por el estigma de la codicia y de la rapiña que prohijaron, para ser encubiertas, más codicia y más rapiña en torno y dentro de la paraestatal petrolera, que se volvió pieza central de la discordia y del apetito de los saqueadores.

En vez de resolver los problemas centrales del mal manejo patrimonial, de la perversión que se adueñó del sistema, de la corrupción generalizada que todo lo invadió, a nuestros dirigentes se les ocurre en esta nueva administración que la única manera de resolver nuestros requerimientos económicos, empezando por los fiscales, es enajenar la riqueza que hasta hoy, precisamente el día de hoy, era nuestra.

Con los estados de Yucatán (qué vergüenza), Tamaulipas y Puebla, cuyos Congresos han aprobado la reforma energética este fin de semana, subrepticiamente, trabajando horas extras, sin que nadie los vea, se completaron dieciséis entidades federativas, que ya integran la mayoría del constituyente permanente, lo que abre la vía legal para la promulgación de las modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, que revierten el decreto cardenista de hace 75 años.

Consumatum est. Se acabó el sueño. La Constitución General de la República en materia de soberanía energética será desmantelada. Sólo falta la puntilla que con gran alegría dará el autor material de esta infamia, seguramente en las primeras horas de está antepenúltima semana del año de 2013.

Dicen atingentes los autores que no es privatización. Que de Pemex, ni un tornillo. ¡Y para qué lo quieren! Si con la negociación de la riqueza en el subsuelo tendrán suficiente para baratar, íntegro, el patrimonio que era de todos.

En lugar de recorrer la vía honesta de resolver los problemas de corrupción, de administración, de tecnología, que se fueron gestando de la mano de la ineptitud, con nuestros propias fuerzas, recursos y potencialidades, prefirieron la vía fácil, cómoda y traidora de modificar nuestra ley suprema para actuar como lo que son: mercaderes.

Y lo hacen además, sin siquiera la gracia de medio preparar al país para lo que se avecina. ¿Con qué estructuras, con qué instituciones, con qué fortaleza interna, con que juridicidad, se sentarán en la mesa de los tiburones internacionales a jugar un juego que ignoran y que perderán por necesidad porque carecen de los instrumentos más elementales para afrontar a los adversarios?

¡Días aciagos nos esperan a los mexicanos! Por mi parte, a mis hijos y a mis nietos les pido perdón, desde aquí y para siempre, por no haber sabido defender el patrimonio que nos legaron nuestros progenitores.

Rodolfo Menéndez.

Mérida, Yucatán, diciembre de 2013.

Consumatum est. Adiós a la soberanía de México sobre sus energéticos.

15 diciembre 2013

Petróleo, hace 75 años

Hace 75 años se estableció la soberanía energética de México al promulgar el general Cárdenas, entonces presidente de la República, el decreto expropiatorio de los bienes de las 17 compañías extranjeras que operaban entonces en la nación, para convertirlos en propiedad de los mexicanos.

Durante el tiempo que ha transcurrido vivimos en este país al resguardo y bajo la protección de esa acción legal que transformó la naturaleza de la propiedad de los energéticos de que disponemos en nuestro subsuelo.

Mal que bien o bien que mal, gozar de esa soberanía permitió sostener en buena medida la economía nacional en todos estos años. Hasta hoy, solamente en materia presupuestal, más del 30 por ciento del egreso público, con toda su perversión,  proviene de las cuentas petroleras de la nación.

Desde hace 35 años las cosas comenzaron a marchar muy mal. Empezando por los delirios de un presidente que mal administró el recurso estratégico que entonces alcanzó un máximo valor histórico en el mercado internacional por causas ciertamente ajenas a México.

Siguieron a lo largo de estas décadas administraciones, unas más corruptas que otras, pero todas incapaces de conducir a buen destino la gestión de nuestro patrimonio energético. Todas ellas, sin excepción, marcadas por el estigma de la codicia y de la rapiña que prohijaron, para ser encubiertas, más codicia y más rapiña en torno y dentro de la paraestatal petrolera, que se volvió pieza central de la discordia y del apetito de los saqueadores.

En vez de resolver los problemas centrales del mal manejo patrimonial, de la perversión que se adueñó del sistema, de la corrupción generalizada que todo lo invadió, a nuestros dirigentes se les ocurre en esta nueva administración que la única manera de resolver nuestros requerimientos económicos, empezando por los fiscales, es enajenar la riqueza que hasta hoy, precisamente el día de hoy, era nuestra.

Con los estados de Yucatán (qué vergüenza), Tamaulipas y Puebla, cuyos Congresos han aprobado la reforma energética este fin de semana, subrepticiamente, trabajando horas extras, sin que nadie los vea, se completaron dieciséis entidades federativas, que ya integran la mayoría del constituyente permanente, lo que abre la vía legal para la promulgación de las modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, que revierten el decreto cardenista de hace 75 años.

Consumatum est. Se acabó el sueño. La Constitución General de la República en materia de soberanía energética será desmantelada. Sólo falta la puntilla que con gran alegría dará el autor material de esta infamia, seguramente en las primeras horas de está antepenúltima semana del año de 2013.

Dicen atingentes los autores que no es privatización. Que de Pemex, ni un tornillo. ¡Y para qué lo quieren! Si con la negociación de la riqueza en el subsuelo tendrán suficiente para baratar, íntegro, el patrimonio que era de todos.

En lugar de recorrer la vía honesta de resolver los problemas de corrupción, de administración, de tecnología, que se fueron gestando de la mano de la ineptitud, con nuestros propias fuerzas, recursos y potencialidades, prefirieron la vía fácil, cómoda y traidora de modificar nuestra ley suprema para actuar como lo que son: mercaderes.

Y lo hacen además, sin siquiera la gracia de medio preparar al país para lo que se avecina. ¿Con qué estructuras, con qué instituciones, con qué fortaleza interna, con que juridicidad, se sentarán en la mesa de los tiburones internacionales a jugar un juego que ignoran y que perderán por necesidad porque carecen de los instrumentos más elementales para afrontar a los adversarios?

¡Días aciagos nos esperan a los mexicanos! Por mi parte, a mis hijos y a mis nietos les pido perdón, desde aquí y para siempre, por no haber sabido defender el patrimonio que nos legaron nuestros progenitores.

Rodolfo Menéndez.

Mérida, Yucatán, diciembre de 2013.

Fernando Castro Pacheco, gran pintor yucateco (1918–2013).

10 agosto 2013

Castro Pacheco Guerra de Castas

La cruenta “Guerra de Castas” que se vivió en Yucatán a mediados del siglo XIX, representada en un mural de Fernando Castro Pacheco en el Salón de la Historia, Palacio de Gobierno, en Mérida, Yucatán.

Ha muerto uno de los más importantes artistas plásticos del Yucatán contemporáneo. Este 8 de agosto pasado, a los 95 años cumplidos, Fernando Castro Pacheco dejó de existir.

Fue pintor, muralista, escultor, grabador, ilustrador. Conocido ampliamente por sus murales transportables, expuestos en el “Salón de la Historia”, en el Palacio de Gobierno de Mérida, Yucatán, que evocan el espíritu y la historia del pueblo yucateco con extraordinario sentido estético. Fue don Fernando gran artista con arraigo local y al mismo tiempo conocido y apreciado nacional e internacionalmente.

Un cáncer maligno que padecía desde hace años terminó quitándole la vida a los 95 años cumplidos (nació el 26 de enero de 1918).

Hace tiempo publicamos en su honor una pequeña galería con algunas de sus obras.

Hoy le recordamos con cariño y admiración.

Castro Pacheco venta de esclavos

Venta de esclavos en Yucatán.

Juan Duch Gary, a diez años de su fallecimiento

8 julio 2013

(18 de julio de 2013)

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Diez años hace murió mi amigo, Juan Duch Gary. Con cariño fraternal renovado evoco su nombre y convoco a su memoria. Una vez más soy eco de sus frases que hago mías: “No conozco, ni acierto a dar con palabras más exactas, profundas y bellas para expresar lo que siento, que las muy conocidas de nuestro queridísimo Miguel Hernández: Tanto dolor se agolpa en mi costado, que por doler, me duele hasta el aliento… Porque me duele de múltiples dolores el que te anticiparas en el trayecto que conduce hacia el fondo insondable del reino de la luz, en esta hora de las sombras subterráneas a que nos convocara León Felipe…”

 

Imposible no Mirar.

Yo podría volar si no mirara
adentro de los ojos y del llanto
de los hombres que pasan a mi lado,
de los niños que juegan en la calle,
de los viejos que arrastran su cansancio
por este mundo de olvido inexplicable.

Yo podría fugarme de esta celda
si no viera la pena que aletea
en la parte de adentro de los rostros,
en el fondo de todas las miradas,
en la llaga de todos los dolores
que fraccionan la piel y la aprisionan
por la cruel dictadura de la carne.

Yo podría volar si no mirara….

Final del vuelo

Háganme bajo la arena de los mares,
un tibio claustro
para guardar los sueños
que en tardes de lluvia y de jazmines
me pueblan los cabellos y la frente.
Pongan junto al aceite
de alimentar la lámpara ;
sobre el delicado fieltro
de recoger el polvo y los misterios ;
una blanca porción de nube derribada
y un almidonado traje
con su largo bastón de caminante.
En un día de ráfaga y destello
regresaré de mi vuelo itinerante
y encontraré reunidos,
en mi amable reducto solitario,
los ingredientes de la fantasía
despiertos y agrupados.
Procuraré alentar su movimiento
sin ataduras de elipse planetaria ;
con un soplo perpetuo.
Reduciré el camino de mis pasos
a la quietud admirable de los astros.
Y viviré la vida en algodones
sin piel, sin huesos y sin nervios.

 

Juan Duch Gary

Adiós a Calderón…. presidente que falló.

28 noviembre 2012

Calderón

No hay plazo que no se venza. El del presidente Calderón ha concluido.

En estas últimas semanas el presidente saliente ha emprendido un frenético periplo por la República para cacarear los huevos que dice que puso a lo largo del sexenio que agoniza.

Pondera sus haceres gubernamentales como si tratara de convencerse a sí mismo de que su tarea de dirigente político fue venturosa y de provecho para la nación. Virtualmente no hay rubro en el que según su parecer las cosas no hayan marchado bien.

Yo me pregunto y estoy cierto de que conmigo hay muchos mexicanos haciendo lo mismo, si en este recorrido que él quisiera triunfal por nuestra depauperada geografía, el hombre tendrá la capacidad para, aunque sea en la intimidad, hacer una elemental autocrítica por lo que no hizo o hizo mal. Acompañándole, noticiero tras noticiero, día tras día, en estas últimas interminables semanas, me quedo con la impresión de que no. Que no es, ni será capaz de escudriñar el fondo de la triste realidad en que abandona el cargo que hace seis años le conferimos los ciudadanos. Pero ni siquiera de acercarse a ella.

Asumir su fracaso sería mucho pedirle. Va contra la naturaleza humana. Que reconozca al menos, envuelto en ese caudal de auto elogios en el que se ha y nos ha sumergido, algunas de las aplastantes fallas de su mandato.

Dónde quedaron los problemas medulares del país. ¿Dónde quedó la corrupción, siempre rampante?  ¿Dónde quedó la educación nacional? ¿Dónde la miseria reinante?

No podrá negar el presidente que se nos va ¡gracias Señor! que hoy los mexicanos somos más, y esto no gracias a él, pero mucho más pobres que cuando llegó al mando. Nos falló.

Tampoco podrá esconder que una de los más lacerantes problemas nacionales, el de la educación, hoy está mucho más lejos de resolverse, que cuando él enfrentó el reto hace seis años. Nos falló.

Y la corrupción generalizada, ¿ha sido resuelta? o tan siquiera ¿estamos en camino de hacerlo? Tarea que ni siquiera reconoció. Tarea para la que no brindó su liderazgo. Nos falló.

Y nuestros muertitos, ¿cuántos fueron finalmente: 50, 60, 70 mil? Nadie lo sabe. Él los produjo y ni él supo cuántos. Una guerrita tan soterrada como cruenta en la que nadie ganó nada y todos perdimos. Y se ufana todavía de su fracasada estrategia. Nos falló.

México le despide con dolor señor presidente…. pero no porque se va, sino porque estuvo. Estuvo y no cumplió.

Mérida, Yucatán, 27 de noviembre de 2012.

Le jour de gloire est arrivé…

14 julio 2012

Tour Eiffel 14072012

14 Juillet, 2012…

Ese punto azul pálido……

8 julio 2012

Ese punto azuk pálido

Ese punto azul pálido es la Tierra, nuestro planeta. La fotografía fue tomada en 1990 por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6 000 millones de kilómetros. También es el título de un libro de Carl Sagan, astrónomo y cosmógrafo fallecido en 1996, que se inspiró en esta fotografía.

El comentario de Sagan sobre ese planeta distante en la foto, cercano, muy cercano para nosotros, fue:

“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo … Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad -en toda esta vastedad-, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos sólo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que formadora del carácter. En mi opinión, no hay quizá mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.”

Yo voto AMLO… ¿por qué?…

28 junio 2012

cierre AMLO DF

Llegó la hora de las definiciones. Votaré por Andrés Manuel. Quiero razonar mi voto.

* He sopesado virtudes y defectos. Creo que para el momento actual y habida cuenta de lo que la boleta electoral me ofrecerá el próximo domingo 1 de julio, él encarna la opción que mejor puede conducir el proyecto para rescatar a México de la miseria moral en que nos encontramos.

* Sostengo que el país clama por un proceso urgente de regeneración cívica, particularmente por cuanto a la brutal corrupción que nos somete y que no nos deja progresar. No es esta tarea para un hombre solo, ni para un rato corto. Es tarea de todos, todo el tiempo, por mucho tiempo. Pero necesitamos un líder. De las cuatro opciones que me ofrecerá la boleta que tendré delante de mí dentro de algunas horas, sólo AMLO se acerca (conste que digo se acerca) a los requisitos que ese liderazgo exige. Ninguno de los otros tres tendría la menor posibilidad de enfrentar semejante lucha en los próximos seis años…. en que no se habrá terminado esta ingente tarea. Ninguno de los otros tiene las calificaciones ni el tamaño para conducir la lucha en contra de la corrupción mexicana.

* A mi edad, no se puede ya tener certeza de sobrevivir un sexenio más. Quisiera que en estos años por venir nuestra lucha por un México más justo y más próspero, dé sus mejores resultados. Veo los ojillos vivarachos de mis nietos en crecimiento y daría con gusto lo que me queda de vida por que este país que vamos a legarles sea mejor que el que mi generación heredó a nuestros hijos. Lo digo con pesar: el México que recibí de mis padres fue mucho mejor que el que hemos entregado a nuestros hijos. Hagamos algo me digo, para compensar aunque sea parcialmente nuestro fracaso del pasado inmediato ayudando a que nuestros nietos reciban de sus padres el México mejorado que todos deseamos. Necesitamos para ello convicción y liderazgo. Ninguno de los candidatos puede ofrecer mejor que López Obrador ese deseo de cambio profundo que se necesita, que nos urge. Sé que no basta con el deseo, no me engaño, pero sin la voluntad arraigada como punto de partida, todo lo demás es  superfluo y, de los candidatos, el que mayor convicción ha demostrado, es el de las izquierdas.

* La economía es importante, muy importante. En un país como el nuestro, con su historia y su vecindad sólo un decidido y moderno nacionalismo puede hacerle frente a la adversidad mundial. La buena economía es consecuencia de factores entre los que está la eficacia gubernamental para concitar la iniciativa colectiva y no sólo la de los actualmente poderosos. AMLO, creo, es el mejor pertrechado para encabezar también ese esfuerzo que debe ser como en lo demás, de todos y no de unos cuantos. Una mejor marcha de la economía es crítica para resolver el problema laboral y este, crucial para combatir al crimen organizado, que ve su principal aliado en la debilidad estructural de nuestra economía y en la crónica ausencia de oportunidades para la inmensa mayoría de los mexicanos. México debe dejar de ser la fábrica de pobres (fábrica de miseria dicen otros) que los gobiernos de los últimos cinco lustros han propiciado.

* La educación es sin duda el tema central de nuestras angustias. No es reto para seis años. No veremos resuelto el problema en el próximo sexenio. Pero, al igual que en los otros asuntos, si no emprendemos una tarea de profundidad rompiendo las inercias que el corporativismo mexicano ha establecido y que parecen inamovibles, no avanzaremos un ápice en ese tema. ¿A quién contemplen ustedes como el más probable, el más avocado de los candidatos, a asumir la responsabilidad que eso entraña. A los que han sido los creadores, los mantenedores, los socios de los que se oponen al cambio? Seamos serios. Sólo López Obrador tendría al menos una oportunidad para hacer las cosas bien en esta importantísima tarea.

* Finalmente, la violencia imperante en nuestro país. La violencia es consecuencia de todo lo anterior. ¿Habrá quien lo dude? Si empezáramos a resolver, al menos empezar, cada uno de los asuntos vitales anteriores: la pobreza colectiva, la falta de empleo, la economía débil, el crimen organizado, la deficiencia educativa, tendríamos un buen trecho andado del ineludible camino y en la dirección correcta. Es esta tarea para un líder. Buscamos un líder. No al mesiánico, iluso y anacrónico que algunos pudieran imaginar, sino alguien que pueda suscitar la energía colectiva, indispensable para promover estos cambios. Sostengo que el que más se acerca a la definición de un líder de la dimensión requerida es Andrés Manuel, con todos sus vicios y con todas sus limitaciones. No hay otro, en el cuarteto que nuestra democracia en ciernes nos ofrece como abanico de posibilidades actuales, que llene mejor los requisitos. Así lo estimo.

¡Votaré AMLO este próximo domingo!

A propósito de libros… (El Filobiblión)

19 abril 2012

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"Para el hombre que razona, los libros son más estimables que las riquezas." Ricardo de Bury

Ricardo de Bury quien fue canciller de Inglaterra y obispo de Durham en el siglo XIV escribió su Filobiblión, un “muy hermoso tratado sobre el amor a los libros” que se volvió un clásico que todos deberíamos leer.

En él recomienda el “amor inmenso a los libros” y cómo estos deben ser comprados siempre, con algunas excepciones. Son los libros, dice de Bury en su escrito del año 1344, "un almacén de sabiduría, que supera todas las riquezas, y perpetuadores de memoria … por eso merecen honra y amor".

Hoy quiero rescatar del Filobiblión una anécdota que conviene ser recordada en estos tiempos y lugares de poca y mala lectura: hace referencia de Bury a un relato de la antigüedad en el que una anciana desconocida fue a ver al rey Tarquino, séptimo rey de los romanos, para ofrecerle en venta nueve volúmenes que según ella contenían los oráculos divinos. Como el precio que pidiera por sus libros fuera verdaderamente exorbitante, el rey le contesta con desprecio que desvariaba. La anciana, irritada por la respuesta real, arrojó en el acto tres volúmenes al fuego, preguntándole al soberano si quería comprar los restantes seis libros…. al mismo precio que había pedido por los nueve. El rey se exalta y dice: “¡Mujer debes estar loca para pedirme eso! La desconocida, más irritada todavía, toma otros tres volúmenes y los avienta a las llamas voraces. Hecho esto encara al rey y le reitera su oferta invariable… por los tres volúmenes restantes. El soberano, estupefacto, se apresura a pagar el precio que le pide la mujer, dándose por satisfecho de obtener tres libros por lo que le hubiera costado la obra completa. La vieja entonces desaparece y nunca más se le vuelve a ver.

Los libros de los que hablamos son los llamados “sibilinos” que fueron consultados en la antigüedad como si fueran el oráculo divino.

La hábil vendedora no quería sino enseñar al orgulloso monarca que los libros sagrados de la divina sabiduría exceden en valor toda ponderación humana. “Valen tanto cuanto tienes”.

¿Habrá, yo pregunto, alguna profetisa contemporánea que le repita la faena a nuestro próximo monarca?

Rodolfo Menéndez,

Mérida, Yucatán, México.